Paul McCartney trata de marcar la distancia entre él mismo y el peso de su leyenda
“Se me da fatal la historia”, admite Paul McCartney en tono de complicidad. “Sí, fatal. Y lo peor es que la gente conoce mi historia mucho mejor de lo que yo llegaré a conocerla nunca. Yo no le hago mucho caso”. En el despacho que hay encima de su estudio de grabación de Sussex, el viejo beatle trata de marcar la distancia entre él mismo y el peso de su leyenda.
Estos días se han reeditado dos de sus álbumes en solitario, Tug of War y Pipes of Peace. Ambos aparecieron cuando quiso alejarse de todo tras comenzar la década de los ochenta con mal pie. Estuvo en la cárcel en Japón por posesión de marihuana, su disco McCartney II recibió malas críticas, su banda Wings se separó y John Lennon fue asesinado en Nueva York. Tras la muerte de su amigo estuvo ocho años sin salir de gira. Tug of War, en el que participaron Ringo Starr, Stevie Wonder o su héroe de la infancia Carl Perkins, contuvo un conmovedor homenaje a Lennon, Here Today, y marcó un nuevo comienzo para McCartney que llega hasta nuestros días. Continue reading




